
La productividad en Chile lleva años prácticamente estancada, con variaciones entre -0,2% y 0,1% según el último Informe de Productividad del CNEP (2024). Para una empresa mediana, esto no es un dato abstracto: significa márgenes cada vez más apretados, costos que crecen por sobre la inflación y una creciente presión competitiva.
Los Gerentes Generales de estas empresas enfrentan un dilema: ¿cómo mantener la rentabilidad en un entorno donde la eficiencia no mejora? Las respuestas tradicionales, como recortes de personal o reducción de gastos ya no bastan, aunque la Ley laboral empuje cada día en esta dirección. El verdadero cambio viene de alinear la organización hacia los puntos de mayor impacto en valor, eliminando fricciones internas y acelerando la ejecución.
De acuerdo a nuestra experiencia, tres áreas marcan la diferencia:
- Incentivos bien diseñados, que premien la productividad y no solo la presencia.
- Procesos revisados y automatizados, especialmente en logística y operaciones.
- Comunicación clara de objetivos estratégicos, para que todos remen en la misma dirección.
En Incentivos y Metas hemos comprobado que incluso una mejora de un 2-3% en productividad, obtenida mediante el alineamiento estratégico y la motivación correcta, puede significar un salto en rentabilidad.
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